
Escrito por Norma Inés Rivera / SUMA DF
De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el término “economía del cuidado” tiene su origen en el llamado debate sobre el trabajo doméstico, que se desarrolló durante los años setenta, que buscó comprender la relación entre el capitalismo y la división sexual del trabajo.
En años recientes, este término se ha incorporado al vocabulario tanto de las agencias de las Naciones Unidas, como de activistas de los derechos de las mujeres y se refiere a aspectos tales como la demanda de cuidado para niños y niñas pequeños, personas adultas mayores y enfermas, las regulaciones en el mercado laboral y el trabajo en casa.
Entre los diversos y variados ámbitos en los que la desigualdad de género está presente, uno de ellos tiene su origen en esta controversial división, que de manera tradicional asigna a las mujeres todas aquellas actividades que involucran las tareas del mantenimiento general del hogar y el cuidado de los menores y personas enfermas como parte de sus obligaciones, y que de acuerdo con informes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), les ocupa un promedio de 37 horas semanales contra 16 que destinan los hombres, y por las cuales no perciben ninguna remuneración.
Estas 37 horas de trabajo no remunerado, se agregan a las que las mujeres cumplen cuando participan en el mercado laboral, lo que da una idea de la enorme desigualdad que viven y son la principal diferencia entre dos conceptos que se confunden y se consideran erróneamente como sinónimos: trabajo y empleo.
En términos económicos sencillos, se considera al trabajo como la actividad que realiza una persona , mientras que el empleo se refiere a esa misma actividad, pero remunerada.
De acuerdo a ello, las labores que realizan principalmente las mujeres en su propia casa y que son fundamentales para el bienestar, no son consideradas como empleo, sin embargo, la riqueza de un país se mide no sólo en los bienes y servicios producidos, sino también en lo que la economía del cuidado provee.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), agregar el término “cuidado” al concepto de economía, implica concentrarse en aquellos aspectos de este espacio que generan, o contribuyen a generar, valor económico. Es decir, lo que particularmente interesa a la economía del cuidado, es la relación que existe entre la manera cómo las sociedades organizan la atención a sus miembros y el funcionamiento del sistema económico.
Una de las propuestas que grupos activistas a favor de los derechos de las mujeres, es que el tema de economía de cuidado forme parte de la agenda política en beneficio no sólo de las mujeres , que como se ha explicado, son quienes asumen por tradición esa responsabilidad, sino en beneficio común toda vez que incide en la economía de México; y un primer paso será la atención, involucramiento y participación de las actuales legisladoras para apoyar esta propuesta.
De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el término “economía del cuidado” tiene su origen en el llamado debate sobre el trabajo doméstico, que se desarrolló durante los años setenta, que buscó comprender la relación entre el capitalismo y la división sexual del trabajo.
En años recientes, este término se ha incorporado al vocabulario tanto de las agencias de las Naciones Unidas, como de activistas de los derechos de las mujeres y se refiere a aspectos tales como la demanda de cuidado para niños y niñas pequeños, personas adultas mayores y enfermas, las regulaciones en el mercado laboral y el trabajo en casa.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), agregar el término “cuidado” al concepto de economía, implica concentrarse en aquellos aspectos de este espacio que generan, o contribuyen a generar, valor económico. Es decir, lo que particularmente interesa a la economía del cuidado, es la relación que existe entre la manera cómo las sociedades organizan la atención a sus miembros y el funcionamiento del sistema económico.
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De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el término “economía del cuidado” tiene su origen en el llamado debate sobre el trabajo doméstico, que se desarrolló durante los años setenta, que buscó comprender la relación entre el capitalismo y la división sexual del trabajo.
En años recientes, este término se ha incorporado al vocabulario tanto de las agencias de las Naciones Unidas, como de activistas de los derechos de las mujeres y se refiere a aspectos tales como la demanda de cuidado para niños y niñas pequeños, personas adultas mayores y enfermas, las regulaciones en el mercado laboral y el trabaRead more about Norma Inés Riveras by Administrator